La fábula de Cherispino.

17 octubre, 2011

En la Av. Desventura trabajaban como malabaristas día y noche dos niños muy pobres y huérfanos. Los cuales cuando el semáforo estaba en rojo se disponían a hacer un mini espectáculo para los choferes que transitaban por esa avenida. Toda las mañanas un niño millonario presumido llamado Cherispino pasaba por ahí en la camioneta de su padre y se regocijaba al asomarse por la ventana y exhibir su costosa ropa y sus ostentosos juguetes a los dos niños pobres, los cuales al verlo solo atinaban a mirarlo con su tierna y lánguida mirada todas las mañanas cuando Cherispino se iba al colegio. Los dos niños pobres sólo tenían dinero suficiente para comer y darle a su amargada tía lo ganado el día de trabajo. Una mañana Cherispino como todos los días se asomaba por la ventana para enseñarle lo que él tenía y hacerlos sentir mal a los niños malabaristas, pero al hacerlo no se percató que no había puesto seguro a la puerta y esta se abrió dejando que el cuerpo de Cherispino saliera a gran velocidad cuando la luz se puso en verde. Su cuerpo fue aplastado por un carro y sus sesos, entrañas y demás juguetes quedaron regados por toda la Av.Desventura bañados de un rojo intenso.

No se debe hacer alarde de lo que uno tiene materialmente porque te puedes ir a la misma mierda. 

Escalofrío y calles.

28 junio, 2011

Camino unas cuantas cuadras, veo a un señor ciego tirado en la vereda tocar una flauta, le doy unas monedas, es inevitable hacerlo, me encanta como suena. Pienso que pasará si hago eso o hago aquello, las cenizas tocan el suelo y todo está húmedo, la señora de casaca marrón me sonríe, creo que quiere mi pucho. Y los días van pasando mejor de lo que creía, aunque cuesta levantarse tan temprano, un ronsito antes de dormir me haría muy bien, debería gritar más seguido.

Arriesga, sueña, pide más, mucho más de lo que quieres o imaginas. Es ilógica esta realidad, inventa otra, juega a que nadie importa, que todo pasará. Sube al micro y mírale la cara a cada una de las personas, ¿Por qué están ahí?, ¿Por qué no están en otro lado?, respira, cálmate… permiso, permiso… verde, letras, rayas, esa mirada me da miedo, mierda que calor hace, esa flaca está rica, ahora falta que el pendejo cobre más de lo que es, al carajo, lo empujo, ¿De qué color será su sangre?, ¿Muy oscura? ¿Muy clara? La mía es oscura así como la noche así como mi voz de vez en cuando rápido rápido rápido edificio grande horrible lo que vendrá será jodido la veré y la besaré mucho.


– ¿Qué tienes?
– Nada, estoy cansado
– ¿Qué tal el día?
– Ahí, bien creo. Aunque mejor sería si todos los días lloviera por lo menos una hora.

 
Una escalera, dos escaleras… el cielo es muy grande, así era mi mirada cuando era niño muy grande que diga mis ojos mis ojos eran muy grandes mi cama mi cama hambre mentir dormir en las calles.

Canto a nuestras almas.

16 junio, 2011

Somos eso que sentimos cuando nos miramos y mucho más.

Me pierdo de vez en cuando,
así como tú cuando miras
por la ventana del bus,
me encuentro luego atrapado
en tu sonrisa, en tu esencia.

Me apuñalo y busco respuestas,
recuerdos
sensaciones
olvidos,
me sumerjo en la noche
y respiro todo este sentir,
me vuelvo adicto a tu aroma.

La realidad nos afecta, nos tienta.
Y nos dejamos llevar por este lazo,
por un encuentro, por este sentimiento.

Te quiero así tan libre,
veloz
suave
feroz
tan tú, tan yo; nosotros y nadie más.

Suele la brisa a veces ser fresca
y dulce, por eso a veces no hace notar
su frío hiriente.
Desde antes, desde ahora nos tenemos
para ser aún más fuertes.

Te busco mientras camino frente al mar.
Le canto a nuestras almas, les cuento
que no dejo de mencionarte,
de sentirte,
de adorarte.

Te quiero mientras toco tus cabellos,
te beso, te enamoro,
siento que somos uno solo.
Nuestros cuerpos, miradas y almas se entrelazan,
cantan, gozan y sueñan con esta pasión eterna.

Tres luces.

28 mayo, 2011

Tan sólo era un joven, tan sólo eso
Tan solo estaba él, tanto miedo
Los demonios no quieren irse
Tú estabas allí cerrando y abriendo los ojos
Tan solo tres luces, tres luces nos acompañaban
Te abrazaba, te dejaba
No existía la realidad, tan sólo existía nuestra respiración
Tus labios y los míos en esa habitación
Tú decías: No te vayas, yo le pedía lo mismo a la madrugada

Te conté un secreto
Me perdía en tu mirada
Tan solo era un joven con miedo de sentir algo más
No he abrazado a nadie como te abracé ti, éramos libres
Repetí la parte de un poema de memoria
Escuchamos dos canciones, yo te besaba el cuerpo
Te extraño. Te extraño
De colores fue la primera vez que te vi
En un cuarto a media luz te conocí

¿Por qué la soledad me invade después de probar tus labios?
¿Qué eran esas cosas que de mis ojos brotaron?
Tú hablaste. Tú sentenciaste. Tú no quisiste pensarlo
Tú quieres. Tú ya no quieres.

Te beso desde acá cerca al mar
Te beso porque te extraño y los ojos brillan
Los ojos gritan… tu mirada a poca luz
Tu cuerpo, nuestros cuerpos

Cada astro trata de convencerme de que no es correcto
Que el joven no debe sentir, no debería sentir esto
¿Cómo olvidar?
… tus besos, tu mirada, esa madrugada.

Tiempo.

18 mayo, 2011

El viento rozaba los ondulados cabellos y el amor de familia envolvía mi pequeño cuerpo. Se escucharon gritos, se escuchó un llanto y mis padres caminaban por rumbos separados, ¿Y yo? ¿Y yo dónde estoy?, ¿Ustedes dónde quedaron? Soñar con irme lejos, tan lejos como aquella isla que veía cada vez que salía de mi casa, el inmenso mar me hablaba. Cambiar de canal para que no sepan que veía ese programa de mujeres desnudas. Abrazar a mi almohada, abrazar a mi madre llorando, salir a jugar futbol, salir a gritar todas las lisuras que sabía. Sacar altas notas en matemática. Dar mi primer beso, jugar a ser el hombre araña o quizá Gokú. Preguntarme porque esa sensación de que alguien me seguía, preguntarme el porqué de las personas tristes. Yo era feliz, yo era triste, yo era fuerte, yo saltaba, yo amaba soñar, yo era un niño al que le gustaba cantar.
Mi mamá encontró una corta canción en mi cajón y me preguntó: ¿De verdad escribiste tú esta canción? Tenía a lo mucho 10 años. Secundaria. Peleas. Gritos. Calles. Noche. Oscuridad. Claridad. Balazos. Cuchillos. Drogas. Querer. No querer querer. Lejos, muy lejos.
Callao háblame
Callao cobíjame con esa crueldad divina
Cántame con tu glorioso mar
Callao mátame con tus líos, con tus antojos
Revíveme con tus fuerzas, con tus enojos
Callao convérsame como siempre lo haces
con tus calles, con tus miradas,
con esa gente de mirada perturbada

Jugar al invencible, jugar con fuego, jugar a tocar el hielo, ¡Justicia! ¡Perdición! ¡Sexo! ¡Cine! ¡Cervezas!

Creer que ella también te quiere, que ella estará contigo. Jugar con los demás, jugar con lo que sienten los demás, jugar a no sentir. Y las lágrimas nunca caen y las sonrisas son fugaces. Ellas son mi elixir de cada día, ellas son y fueron mañanas, tardes, noches, madrugadas. No quiero hablar, quiero gritar, correr, saltar, vivir, tomar, fumar, besar, sentir.

Despertar y ver todo distinto, sonreír y abrazar. Yo no hago lo que debo hacer, yo hago lo que quiero, pecado mortal. Libertad, aullidos, inconsciencia. Ir contra todo, cruzar la pista con la luz del semáforo en verde y sonreírles a todos. Tomarle una foto a tu recuerdo y ponerla en la pared de mi destino. Escribir para revivir. Escribir para aniquilarte. Escribir para soñar por siempre. Tomarle una foto al pasado para poder oler este extraño presente y visualizar un utópico futuro.

Las tablas, mi vida. Teatro, pasión constante.

Yo me enamoré un domingo por la tarde en un micro.

Me traicionaron, me embriague, me desperté y sonreí.

La vida, mi vida canto de conflictos sangrados y de demonios felices. Suelo caminar solo, suelo estar rodeado de mucha gente. Y el pequeño de cabellos ondulados sólo quiere salir de su casa tomarle una foto al inmenso mar, escribirle un poema a aquella isla y fumar un cigarro.